Mala Madre???

Hace ya un tiempo que vengo leyendo articulos referidos a esta cuestión: “soy una mala madre” …ya sea en plan afirmativo o cuestionándolo. El caso es, que son madres que trabajadoras dentro o fuera de casa, no se cuestionan si juegan mucho o poco con sus hijos, o si les ayudan en los deberes, o si los llevan al parque…son mamás, que afirman adorar a sus hijos, pero al mismo tiempo reivindican el derecho a ser ellas mismas sin que nadie les eche en cara el abandono de la familia.

A diario, yo sí, me cuestiono si soy o no buena madre. No sé, si juego lo suficiente con mi hijo mayor, o si debería haberle dejado más espacio al aburrimiento cuando era bebé, o si le presto la atención necesaria a su edad.

Ahora, me pregunto constantemente, si lo estoy haciendo bien. Si El está feliz, si cuando a veces le regaño o grito, me lo tendrá en cuenta. Si le digo NO, a jugar o salir al parque por cansancio o abatimiento, será de ser mala madre.
Estoy cansada de leer artículos donde jugar estimula al niño. Pero, cuanto tiempo le dedico? Horas, todos los días a todas horas, una hora al día, hoy si, mañana no sé…Cuándo Él me lo exige, cuándo a mí me apetezca…
Me gustaría tener un consejero en estos momentos, y salir de mi continua desesperanza por alcalnzar ser “perfecta” a ojos de mi hijo.

Me siento mal, si le veo aburrirse cuando vamos a comprar, o a cenar con amigos. Constantemente le miro e intento que no le venza el aburriniento o la desesperación…y, apenas, estoy atenta en ocasiones a las conversaciones de los amigos con los que he ido a cenar, o estoy en el parque. Hasta en el parque intento que juegue y se lo pase bien…

Hay veces, en las que me vuelvo niña, pero otras quiero ser madre, solo madre…porque, tambien disfruto viéndole crecer, avanzando a grandes pasos en aprender a ser autónomo: vestirse, comer y en ocasiones jugando solo…pero, de nuevo, caigo en la desazón, y soy pesimista y me desespero por encontrar el lado intermedio a ser madre o amiga, a dejarle aburrirse o, que sea un chico divertido y vivaz.
Luego, escucho a otras mamás, y os aseguro que a su lado, soy la mamá más molona…jajajaja!
Porque lo mismo juego a los peluches, que a la pelota, que al escondite, que a hacer manualidades…
Mis hijos son la pieza faltante en mi puzle de la vida,y por supuesto mi marido…pero, creo, que no encontraré jamàs, la balanza que equilibre mi bienestar familiar…porque al final del día, seguiré cuestionándome si he sido “mala madre”.


El bebé ya está aquí…

Hace ya tres meses (mañana los hará) que tenemos al pequeñajo en casa.
La rutina, casi está ya establecida…el bebé va a “remolque” (como yo digo) del hermano mayor.
Eso sí, sus tres horas de tomas (de momento 120 ml), no se las perdona nadie.
Así que, si la rutina la empezamos por la noche, diré que la última toma es a las 20.30 aproximadamente, tras el baño. Luego ya, se suele despertar a las 00.30 ó incluso la 1.00 a.m. Y ya, cada 4 horas. De momento, (rezo porque siga así, e incluso mejore), sigue durmiendo. El mayor, se quedaba despierto, una hora o a veces más. Así que, aunque la demanda no aumenta de hora, lo bueno es, que sigue durmiendo.

luego ya sobre las 7.30 le doy el bibe, y así ya, aguanta hasta las 10.30, que volvemos de dejar a mi hijo en el cole, y hemos ido a pasear o comprar. Ahora, le entra sueño normalmente a esa hora, así que, se suele perder ésta toma, y ya despierta a las 11.30. Bien, porque así, ya me preparo para ir a las 12.30 al cole a por mi mayor, y darle la comida.
A las 14.30, mi marido suele llegar, otras no, así que le doy el bibe y de nuevo…al cole.
Ahora por la tarde sobre las 15.00 ó 15.30h, le entra sueño, y duerme (si no tenemos que salir) hasta las 17.00/17.30.
Suele estar despierto cada vez más tiempo, y su espabile va aumentando por semanas. Le encanta que le digan cositas, sobre todo en el cambiador. Y nada más despertarse, tiene una sonrisa para tí.

Es muy nervioso.
Le cuesta coger el sueño, y suelo ponerle una muselina en la carita, para que se sienta arropado. Pero, no para de moverse, de coger la muselina, de soltar el chupe y querer volver a cogerlo, hasta que el sueño le vence.
De momento, estoy durmiéndole en brazos, pero no paseándole, al menos eso intento. Lo que hago es, dejar que el sueño le “casi” venza, y ya recostarle y que se duerma más tranquilo.

Por la mañana, lo recuesto en la cuna de viaje (que vamos a utilizar como cuna en casa), y balanceándole levemente, también se duerme.

No obstante, los bracitos, siguen siendo su lugar de tranquilidad. Si se despierta, y lo acurrucas, se tranquiliza y se vuelve a dormir.

Le voy eso sí, cambiando de lugar. Unas veces el cambiador (dónde ya, sólo no se puede quedar, no para de moverse), otras la hamaca y sus muñecos, otra la cuna y su música. El caso es, que intento dejarle cada vez más tiempo, para no acostumbrarlo a los brazos. Algo que por otro lado, tampoco es “malo”.

En definitiva, los tres primeros meses ya están, ya se han pasado. Ahora, seguimos estableciendo rutinas. Pues dentro de poco, llegan los cambios de sueño, las papillas, etc.

Veremos cómo lo llevo…


“Tengo caca mamá”…

Ésta es la frase que mi hijo mayor dice cada vez que quiere hacer caca. Eso sí, en su orinal.

Desde que el pasado verano tuvo la invaginación, y tuvimos que recurrir al orinal para controlarle el esfinter, ya no ha vuelto a querer sentarse en el WC. El motivo exacto no lo sé. Algún miedo imagino, pero no llego a averiguarlo por mucho que me esfuerzo. Lo único que sé, es que hemos intentado todo. Buenas palabras, premios, algún castigo para ver si con reprimendas reaccionaba,…nada.

Mi marido, al ver que no había manera de convencerle, pero preocupado por su estreñimiento, y que éste derivase en otra invaginación (me da hasta miedo pronunciar la palabra en cuestión), y también movido por otros factores, como: que no consiente comer a bocados, que últimamente tenía mal comportamiento (contesta a todas horas, grita, siempre está enfadado…etc), y no se vestía solo, decidió recurrir a las caritas sonrientes o tristes. Realizó un cuadro y puso éstos cuatro asuntos que nos preocupaban. Así, durante casi un mes, estamos intentando que cambie y que al menos mejore en comportamiento, al mismo tiempo que intentamos lograr que vaya al baño a hacer caca.

Pues bien, tras un mes, hemos conseguido que tras mucha lucha, eso sí, se empiece a desvestir y vestir solito. Por las mañanas para el cole, es un suplicio, pero vamos consiguiendo algo. Que coma a bocados, esto es de risa, porque sabe perfectamente, pero no quiere, no consiente coger un bocadillo y comérselo. Eso sí, galletas o cualquier otro dulce sí.
Lo siguiente, estar contento…está costando bastante. Si no está enfadado por jugar a la wii, o ver los videos de Mario Bross en la Tablet, está enfadado conmigo por la comida que le pongo, o porque le estoy constantemente “disciplinando” para comer o vestirse. Tiene demasiado genio, y ahora, le ha dado por hacer burla, o como yo digo “pitorrearse” de mamá.
Intento controlarme (mi madre ya me hubiese pegado un zapatillazo), no pegarle, no seguirle la corriente, intentar contar hasta diez, y lo que la supernany decía “no te voy a hacer caso hasta que no me hables correctamente”…pero, a veces es imposible controrlar la situación…

Vuelvo al baño.

Pues resulta que éste punto no ha sido efectivo. Y cada vez, era más y más notorio que se aguantaba la caca, y decía que no tenía ganas. Le dije a mi marido, que debíamos cambiar la estrategia, porque estabamos produciendo en el, el efecto contrario al deseado.
Para Él, hacer caca, se había convertido en un “castigo”, en lugar de verlo como un posible premio a su hazaña: hacer caca en el WC. Así que, hablé con mi hijo.
Le dije que hacer caca era bueno, que el cuerpo, necesita eliminar comida que ya no sirve, para hacer hueco a la del día siguiente. Si no lo hace, no podría beber leche (que le encanta), o chocolate, o cualquier comida que le apetezca. Me decía, vale, pero en el orinal. Y le dije, que OK, que haríamos en el orinal, pero que tenía que ser iniciativa suya. Que mamá o papá, o podían estar continuamente diciéndole haz caca. Y le establecí un reto, le dije que poco a poco, debía intentar hacer en el WC. ya fuese leyendo un libro, y hablando. Éste reto, todavía está en fase, porque me parece que logrado el anterior punto, éste “nos torea” mi señor Hijo.

En fin, que a veces, no sabemos por dónde “tirar”. Y éste sí que es un reto para los padres. Saber cuando se está haciendo lo correcto. Y, casi nunca, CASI, …se sabe.


Un paso atras

Me siento frustrada. Creo que quiero abarcar en mi vida mucho mas de lo que puedo.
Siento que estoy fallándome a mi misma y a mis convicciones. Quería ser nuevamente madre. Porque creo que es algo maravilloso. Pero, ahora me siento abatida y triste. Pienso que no voy a dar a mis hijos lo que necesitan. Y lo creo porque constantemente estoy pendiente de lo que los demás piensan o me dicen. Mi vida gira entorno a opiniones ajenas, y estoy cansada.
Creo que estoy hecha un lío. Que estoy fallando a mi hijo mayor, a pesar de no darse cuenta ni El mismo.
Hoy me encuentro cansada y mi actitud es negativa. Al mismo tiempo, no encuentro en mi marido el apoyo necesario.
Está distante, y desde hace mucho, mis sentimientos los considera peliculeros.
Hablo con El, y es un muro. Es un eco constante. Oigo mis palabras como rebotan en su mente, para repetirse sin sentido, como si no fueran con El.
No represento nada en su vida. Solo soy buena ama de casa. Menudo reto! Eso para mí no significa nada.
El hecho de casarnos tampoco significó gran cosa. No quería una boda por todo lo alto, pero quizá un detalle de amor, sabiendo que soy como dice romanticona, no hubiese estado mal. No quiero grandes detalles, porque soy timida y que todo gire a mi alrededor me abruma, pero sentir que tengo que estar cediendo a sus voluntades cada paso que doy en esta nuestra vida en común, solo por agradecerle ciertas actitudes, me está sobrepasando.
Ahora mismo, me gustaría irme lejos con mis hijos. No ver a nadie. Que me echen de menos y echarles yo a ellos. Que llorar casi a diario me limita para atender a mis hijos. Y quiero estar ahi para ellos.
Mi marido no me entiende, no me demuestra amor o ternura. Ahora mismo estoy a 1000km de distancia, pero no se da cuenta. Mis tristezas o enfados, son circunstancias pasajeras.


Horribles dolores, experiencia final maravillosa

Es verdad lo que dicen:”nunca digas nunca”. Es lo que me ha pasado a mi. Desde que me quedé embarazada, dije que no volvería a pasar por el “calvario” de mi primer hijo. Es decir, la inducción al parto. Pero, he vuelto a caer.

El domingo 21, noté como un líquido caía mientras estaba fregando los platos. No era pis, porque no era un escape. Vino mi marido y se lo dije, esa noche estuve controlando el salvaslip que me ponía cada vez que lo notaba húmedo. Y siempre lo empapaba, al final, con pequeñas gotas de sangre, sin importancia. Noté ciertas molestias como de regla, pero nada más. No rompí aguas.

Al día siguiente, mi marido dijo que noa íbamos a urgencias, y todavía yo, quería ir a llevar al colegio a mi hijo, y seguir vida normal.

Llegué al hospital, y efectivamente la en la bolsa se había hecho una fisura. Ingreso inmediato, y antibiótico. Fui directa a la sala de dilatación. Me dijeron que me pondrían un parche que desprendía hormonas para dilatar, ea decir, para provocarme las temidas contracciones.

A la 12.00 me estaban poniendo la via. Ya me estaba preparando para lo peor.
Le dije a mi marido, vete ahora, y ven no mas tarde de las 16h, que ya empieza la “fiesta”. Así fue, a la 13 me trajeron la comida que devoré, luego pensé, ya veremos si no la vomito luego. Fue lo ultimo que tomé. A partir de ahí, a las 14h me pusieron el parche, y a las 14.45 enpezaron las primeras contracciones.

Me las empecé a controlar, pero no hizo falta, eran cada minuto, y cada vez mas y mas fuertes…no me daban respiro. Me cambiaban de lado, y controlaban las pulsaciones de mi bebé. La matrona me dijo que era increíble lo seguidas que me estan dando, iba todo muy rápido.

A las dos horas, me quitaron el parche, y ya había dilatado 4cm, y a la hora 6cm. Estaba hecha polvo de la duerza de las contracciones, me agarraba a lo que podía, pero no tenía respiro, y me estaban ” matando”…

A las 18.30, vino la epidural…


La luna nueva

Dicen que cuando hay cambio de luna, nos ponemos de parto. Yo, no me lo creía, y todavía no lo creo, pero mi madre acertó.

Hoy, día 25 de febrero, me tocaría estar en monitores, pero resulta que el domingo 21, tuve una fisura en la bolsa y el lunes 22, me fui a urgencias.

Mi marido me convenció, porque para mí, todavía no era el momento. Luego me dijeron que unas esperan mucho y otras vienen a la menor contracción.

El caso es, que ya con una fisura en la bolsa, te tienen que ingresar y ponerte antibiótico. De paso ya, inducirte el parto…es decir, he vuelto a tropezar en la misma piedra…y es que, los seres humanos, siempre caemos, y nunca aprendemos.


Y nos acercamos a la semana 41…

Se acerca el final de la semana 40, y tras ir el viernes a monitores y ginecologa, estamos tanto el bebe como yo, en perfecto estado…

Me retan a otra semana más!!! OTRA!!!
Sin contracciones,sin nada que se asemeje a un próximo parto natural, que es lo que a ellos tanto les preocupa.

A mi, lo único que me preocupa, es que todo salga bien. Y me pregunto: ¿por qué tengo que pasar por los dolores de un parto natural, pudiéndome evitar tales dolores,y no me hacen la cesárea?…

Vale, el parto natural es de más rápida recuperación (o eso nos dicen), pero en verdad, si te practican una episotomia,¿donde esta esa recuperación tan rápida?

No sé lo que va a pasar hasta el jueves, que es mi próxima cita, de hecho, me preocupa el jueves y lo que tengan “preparado” para mi bebe y para mí…

Hasta entonces, cada día me despido de mi barriga, la acaricio como luego acariciaré a mi pequeño. Para mí, es lo más bonito que he pasado y que ya, no pasaré. Lo he disfrutado a pesar de los vómitos y angustias. De no dormir lo suficiente, de los sustos del sangrado…Mi barriga se marchará en cuestión de días, y me quedará el recuerdo de las fotos…y de una experiencia maravillosa que nadie más que la mujer embarazada puede llegara a sentir.


Recta final

Semana 40.
Siii, ya he llegado a mi recta final. Se aproxima mi parto, y todavia no he tenido ninguna contracción, ni nada que se le asemeje. ¿Me pasará como con mi primer hijo?…

El viernes voy a monitores, ya es la tercera vez, y creo que ya me dirán lo que me harán: parto inducido (me negaré), cesàrea, o esperar otra semana más. El caso es, que tengo ganas de tenerle en brazos, y de tenerle en casa.

De momento, ya apenas duermo bien, y ni pensar toda la noche…en verdad, lo único que ahora quiero, es sentirle moverse…

Esperemos al viernes.⏳


Un respiro, y un susto!

Por fin es septiembre!!!
Para muchos el triste fin del verano, del buen tiempo, es la vuelta a la rutina de los niños…para mí, es el aire que necesitaba para respirar.

Tras dos meses horribles, y no por el calor solamente…sino por la pequeña enfermedad de mi pequeño y su invaginación intestinal, llevamos un mes tranquilos, parece que ha cesado el dolor, y mi hijo ha vuelto a la normalidad. A comer, hacer de vientre, ha jugar, a caminar, saltar y correr…han sido dos meses de mucha incertidumbre, y un mes de paciencia porque no quería salir ni jugar…por fin, la ráfaga de aire fresco ha llegado, es pero que dure, y mucho.

Junto a este desahogo, ha venido mi cuarto mes de embarazo, y junto a este mes, el susto.

Fue el pasado jueves. Me desperté inquieta, y noté como me caia algo, que parecía flujo, pero que ya, yo, atisbe que no era. Fui al baño, y efectivamente, era sangre. Roja, poca, pero roja. Intenté tranquilizarle. Me acosté, y esperé. No pude dormir, y, al cabo de una hora, volví, a notar aquel flujo. Mi sorpresa fue que era mucho, que me había empapado toda la compresa y pijama, y cuando me senté en el baño para cambiarme,me empezó a caer por la piernas a chorros.

Me asuste. Con mi primer hijo, fue un pequeño coagulo, pero esta vez era una regla abundante.
Mi pareja,me calmó. Me acosté, y al cabo de un par de horas, la sangre fue remitiendo. Seguía sangrando, pero fue a menos.

La mañana siguiente fui a urgencias. Con el sustillo en el cuerpo, yo sola, entré a consulta. Muy amable la doctora me confirmó que todo estaba bien. Que es habitual este derrame. Me dijo, que se movía mucho y que podia ser…Niño!!!!

Estoy feliz, aunque estoy deseando que empiece a moverse. Quiero ya notarle y saber a diario que esta perfecto. Eso sí, tengo una buena barriga que ya, es imposible ocultar…

Y, no quiero. Me encanta mostrarla. Es precioso.

Ahora me siento mejor. Mi hijo esta bien, mi pareja esta feliz…y, aunque no estoy al 100%, intento estar positiva.


Tres meses…y una mala etapa!

Por fin, tres meses! Para mí será cada 15 de cada mes, mi cumplemes…jajaja!. Así que, vamos a pasar el primer trimestre, y espero que con éste, se vayan las náuseas, los males, y todo aquello que hace que no pueda disfrutar del embarazo como me gustaría.

Con éste trimestre, también quiero que se vaya, una mala etapa que he pasado con mi hijo.
Resulta que allá por el mes de Julio, a principios, empezó con dolores de barriga. Se quejaba de vez en cuando, y lo achacamos a que no iba bien al baño, sus deposiciones, vaya!. Pero el caso es, que sí iba, y que sus quejas eran cada vez en aumento.
Lo llevaba a una escuela de verano (debido a mi malestar y náuseas), y un día al ir a recogerlo, estaba el pobre llorando y rabiando de dolor.

Éste fue el principio de todo. Ya lo había llevado al médico antes, y me había dicho “dieta blanda”, y paciencia. Pero, el papi, no pudo aguantar verle tan mal, y una tarde (dos días después de pasar ésto), lo llevó a urgencias. Allí le realizaron palpaciones, y una radiografía, era viernes. Esperar y esperar… ya se sabe en urgencias lo que pasa. En las radiografías vieron “heces retenidas”, le recetaron un enema. Ese viernes, se lo pusimos, y el pobre soltó todo. Se quedó bien, pero al día siguiente, seguía igual, sin hacer de vientre, y por la noche, empezó a quejarse nuevamente de dolor, le subió fiebre. Otra vez a urgencias !!!. Ésta vez, no le hicieron nada. Movicol le recetaron. Le palpó la pediatra, y no notó nada. Así que, seguimos indicaciones.

Pasó un domingo bastante malo. El lunes, martes y miércoles, también. El jueves, acudí al pediatra suyo de cabecera, y me dijo, tras palparle, que ella sí le notaba heces. A Urgencias, con un papel del pediatra, y que le pusiesen un enema fuerte.

Ala, allá que vamos mi pareja y yo!!.

Estuvimos de 15h a 20h. Ésta vez, la pediatra pudo comprobar el dolor que sufría mi hijo, lloraba y se desesperaba. El pobre estuvo tumbado todo el tiempo, y se le pasaba ocasionalmente. Finalmente, le hicieron una ecografía, y detectaron una “invaginación intestinal”. Es decir, en el intestino delgado, se le formaba un pliegue que le causaba el dolor tan agudo (como un cólico o apendicitis…de hecho descartaron apendicitis, no vomitaba ni tenía fiebre).

El caso es, que pasamos un fin de semana muy durillo. VEr como se retuerce de dolor, y no poder hacer nada. Llorando “mamá curame” “mamá dame algo que me cure”…y así, a diario. Noches enteras, y días de hasta 5 horas de dolor…es, vuelvo a repetir, muy duro, porque se convierte en una lucha contra ése dolor, y te sientes impotente. No hay medicación, no hay nada que le cure. Sólo dejar pasar el tiempo, e intentar calmarle.

Así hacíamos. Hemos pasado dos semanas sin dormir, intentando mitigar éste dolor. Abrazándole, hablándole, acariciándole, le poníamos música…al final, se dormía, pero agotado.

Llegamos al final del mes de julio, y parece que el dolor fue apaciguándose. Pero antes, estamos tratando de que no se le vuelva a repetir el dolor. Asusta. Dicen que es poco viable que se repita, pero…Así que, le llevamos a un médico de pago, y nos mandó análisis de heces y orina, y de sangre.

Estamos en ello. El 24 de septiembre iremos con todo. Por suerte, llevamos casi tres semanas, que duerme y puede descansar. Y diariamente, hace vida normal.

Estragos, se ha cobrado. Está más irascible, más consentido (tengo un dolorcito, y todo lo acaba en ito), no quiere salir apenas a la calle. No quiere jugar. Sólo ver videos de Mario Bross y jugar a la consola.

Estamos intentando, que ésto pase, pero costará…
Lo bueno, la buena noticia es, que mi hijo va hacia delante, y eso es lo que cuenta.


Next page »